Sobre “El periodismo después del periodismo”. Reflexiones telegráficas sobre el oficio en la actualidad

Escritor, periodista y profesor. Nació en Sevilla en 1968. Es Doctor en Comunicación por la Universidad de Salamanca y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es docente en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es especialista en cine y autor de varios libros, entre ellos estudios dedicados a directores como Woody Allen o Ingmar Bergman. Ha dirigido también varios largometrajes.


RESUMEN
En las siguientes páginas se relacionan afirmaciones de periodistas y teóricos que aparecen en "El periodismo después del fin del periodismo", de Josep Lluis Gómez Mompar, con mi experiencia profesional en los medios de comunicación. El enfoque es profundamente personal y tiene la intención de llegar a algunas conclusiones en modo alguno definitivas, pero susceptibles de discusión y debate.
ABSTRACT
In the following pages journalist affirmations relate and theoretical that appear in " The journalism after the end of the journalism ", of Josep Lluis Gómez Mompar, with my professional experience in the mass media. The approach is deeply personal and has the intention of coming to some conclusions in some way definitive, but capable from discussion and debate.

En este trabajo relacionaré teorías o afirmaciones de periodistas y teóricos recogidas en el trabajo de Josep Lluis Gómez Mompar titulado “El periodismo después del fin del periodismo” con mi experiencia profesional en los medios de comunicación. La visión o enfoque no será muy teórica ni académica sino profundamente personal. Con ello pretendo llegar a algunas conclusiones en modo alguno definitivas, más bien lo contrario, es decir susceptibles de discusión y debate.

l) VOCES APOCALÍPTICAS

Gómez Mompart lo explica: “cada vez que aparece un nuevo medio de comunicación y se desarrolla una tecnología comunicativa surgen voces apocalípticas” y recuerda que ya Platón temió que la escritura diera traste con la memoria. Y se ha hablado mucho del fin de la novela, del fin de la radio, del fin del teatro, del fin del cine…etc

En un contexto de crisis y cambio continuo, distintos teóricos y profesionales de la comunicación señalaron la muerte del periodismo, al entender que la función relevante que el mismo- en particular el de calidad, el serio, el útil socialmente- había cumplido en la historia contemporánea estaba mortecina.

Se citan varios autores:

-James D. Squires. Periodista del Chicago Tribune: “El periodismo está en vías de extinción. En cuanto se ve obligado a entretener o a ser planificado para alcanzar un determinado objetivo comercial, deja de existir”

-Ignacio Ramonet. Profesor de la Sorbona: “Si nos preguntamos acerca de los periodistas y de su papel en la actual concepción dominante del trabajo informativo, podemos concluir que están en vías de extinción”.

-Ferdinando Adornato y Furio Colombo. Periodistas: “La información hoy es sobre todo un negocio.”

-Indro Montanelli. Periodista: “El periodismo de calidad, la narración honesta de los hechos, el análisis y la interpretación, va en camino de ser aplastado por el periodismo de lentejuelas, el nuevo discurso narrativo, hijo de la televisión, que sustituye las ideas por las emociones…estamos ante una crisis estructural del periodismo y del lenguaje periodístico.”

-Jean Marie Colombani. Periodista: “La gran batalla de los próximos años está en la diferencia entre información y comunicación.

Gómez Mompart nos habla de una crisis sobre el rol del periodista y sobre el sentido y función del periodismo. Se refiere a un triple paso:

1) De periodista a comunicador.

2) De informador a entretenedor.

3) De intermediario a mediador.

Predomina la emoción sobre la razón, asistimos a un voyeurismo televisivo: se quiere enseñar, y enseñar sin apenas explicar. Los medios sufren una obsesión con la audiencia. Se transmite trivialidad con criterios comerciales.

Mi experiencia como periodista parece confirmar estas teorías. Pondré algún ejemplo:

Realizo dos reportajes en televisión: Uno sobre acoso sexual en el trabajo. Intento darle un tratamiento serio, entrevistando a mujeres acosadas, poniéndome en contacto con asociaciones, con contactos en tribunales, refiriendo hechos del pasado…etc Pero una vez visto el reportaje, mi jefe me reprocha “no haber sacado más falditas al aire, no haber sacado más culos y piernas, no haber narrado las cosas en clave dramática, con una mano masculina tocando una pierna…etc”

Realizo otro reportaje sobre relaciones sexuales entre enfermos mentales. Hablo con dos disminuidos psíquicos que son novios, interrogo a sus padres, su familia, establezco contactos con asociaciones, instituciones…etc Pero mi jefe va por otro lado: quiere más novios, que aparezcan en cámara besándose y tocándose, que cuenten cuántas veces hacen el amor, que se digan “te quiero”…etc

Desde el punto de vista periodístico no creo que mi jefe tenga razón. Yo aporto datos y declaraciones. Se sacan conclusiones y se intenta concienciar al público del problema. Pero desde el punto de vista “televisivo” ¿Acaso no la tiene? Mi jefe quería espectáculo. ¿Acaso no es más atractivo el reportaje tal y como lo plantea mi jefe? Con los criterios de mi jefe se gana en espectáculo, igual a más audiencia, igual a más ingresos económicos para el medio de comunicación. De hecho la elección de los temas: (acoso sexual, relaciones sexuales entre enfermos mentales…) se ha realizado en función de lo que vende. Y el sexo vende mucho.

Mi jefe me dice: “El periodista no es un intelectual. El periodista es un vendedor”. En mi opinión el periodista no es un vendedor aunque es cierto que presta un servicio a la sociedad por el que es remunerado económicamente. Sin embargo prefiero ver al periodista como intelectual comprometido con su sociedad y su cultura, con auténtica y honesta vocación por informar.

2) ELEMENTOS POSITIVOS

Gómez Mompart nos da algunas pistas halagüeñas a pesar de todo. En varios aspectos:

-Tecnologías: se rompen fronteras y se amplían sistemas, gracias a Internet…etc

-Política: Sana desconfianza, escepticismo y rechazo de planteamientos maniqueos.

-Sociología: Surgen nuevas sensibilidades como el pacifismo, el ecologismo y los movimientos antiglobalización.

-Profesión periodística: Concienciación de que el periodista no es más que otro trabajador asalariado.

-Noticias: democratización de los canales y flujos informativos. Prima lo espectacular y divertido, rompiéndose así el monopolio de los medios elitistas.

-El campo periodístico sufre un big-bang. Las consecuencias pueden ser positivas: nuevo orden.

Y surgen numerosas crisis que Mompart enumera: periodismo de indagación, como servicio público, de comprobación…etc

En cuanto a mi experiencia personal, podría hacer algunas aportaciones:

-Tecnologías: Mi experiencia en la página de Internet de Antena 3 fue la de sacar “como sea” una página de información en la red que nos permitiera estar ahí. Era una búsqueda de prestigio sobre todo. Años después, como responsable de la radio de la Universidad de Salamanca, me encuentro con el mismo fenómeno. Internet es una herramienta de prestigio e imagen. Hemos conseguido que la radio se pueda escuchar en todo el planeta, pero ¿ésas eran las prioridades reales? ¿no habremos empezado a construir la casa por el tejado?

-Queda claro que soy un asalariado. Un periodista consciente de su pequeñez, sobre todo cuando recorría Andalucía de arriba abajo en busca del reportaje que mi jefe me mandaba hacer a cualquier hora del día o de la noche.

-Sobre el resultado del big-bang: En mi opinión, todo será cada vez más caótico. Pero hay una esperanza. La última palabra la tendrá siempre “el individuo que desempeña la profesión periodística.” Luego desarrollaré esto.

3) EL PERIODISMO CÍVICO. PROPUESTAS PARA EL PERIODISMO DEL SIGLO XXI Y PRINCIPIOS PARA UN PERIODISMO DE CALIDAD

Llúcia Oliva y Xavier Sitjà nos hablan del periodismo cívico: “Se trabaja en proyectos que pueden durar meses. Comienza dando información continuada sobre una problemática en contacto con los que la viven: droga, violencia, maternidad juvenil, enseñanza, paro…etc Pregunta también a los responsables políticos. Se publican investigaciones periodísticas sobre el tema, hace encuestas, análisis y finalmente pone cara a cara a ciudadanos y políticos para buscar alternativas”.

Por su parte, Mompart recupera sorprendentemente las tesis de Berthold Brecht sobre el teatro épico frente al dramático. Recuerda que, en esencia, el teatro épico se opone al tradicional, rechaza la identificación del espectador con el héroe y la del actor con su personaje. Se promueve una actitud crítica y distante, que se limita a mostrar.

Finalmente Mompart se requiere una información más clarificadora y provechosa para la ciudadanía. En cuatro ámbitos: cuestiones éticas y deontológicas,fuentes y documentación, tratamiento y desarrollo de las noticias y relación con la opinión pública.

Mompart concluye volviendo a Brecht y diciendo que las virtudes del periodista han de ser: coraje, inteligencia, arte, juicio y astucia.

4) OTRAS APORTACIONES Y CONCLUSIONES MÍNIMAS

Me referiré ahora al artículo de Juan Luis Cebrián publicado en EL PAÍS el 17 de Junio de 2002 titulado El oficio del periodista. Cebrián cita a dos expertos en comunicación, Bill Kovach y Tom Rosenstiel, que se refieren a los principios básicos del periodismo. Establecen nueve puntos:

-1. La primera obligación del periodismo es la verdad.
-2. Su primera lealtad es hacia los ciudadanos.
-3. Su esencia es la disciplina de la verificación.
-4. Sus profesionales deben ser independientes de los hechos y
personas sobre las que informan.
-5. Debe servir como un vigilante independiente del poder.
-6. Debe otorgar tribuna a las críticas públicas y al compromiso.
-7. Ha de esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y
oportuno.
-8. Debe seguir las noticias de forma a la vez exhaustiva y
proporcionada.
-9. Sus profesionales deben tener derecho a ejercer lo que les dicta su conciencia.

Cebrián resume los nueve puntos en uno:

El periodismo debe ser veraz e independiente.

Y añade que esa frase resume la esencia del oficio de periodista. Este artículo puede ser un buen complemento al trabajo de Mompart.

En mi opinión Mompart peca de idealista, pero no sé si eso es una virtud o un defecto. Creo que sus propuestas son utópicas en un mundo disgregado, caótico y obsesionado con el dinero, pero quizás su utopía sea más necesaria que nunca. La dirección parece adecuada. ¿Pero cuántos tendrán el valor de seguirla? ¿Cuántos reuniran sobre todo ese coraje que Brecht y Mompart exigían?

Para concluir, algunas aportaciones personales:

-Entiendo que el contexto en el que nos movemos es caótico. Y cada vez más. Me remito a Primera Plana, la película, quizás la mejor lección sobre el mundo del periodismo impartida por un periodista de origen austríaco que se convirtió en director de cine americano: Billy Wilder. Recomiendo encarecidamente su film del año 1974, una comedia cobre el descarnado y cínico mundo del periodismo, o quizás sobre el descarnado y cínico mundo a secas.

-He vivido algunas situaciones absurdas. En televisión: un jefe de sección de Madrid nos pide imágenes de lluvia en Andalucía. Está lloviendo en Sevilla, pero están hartos de imágenes de Sevilla. Ellos quieren imágenes de Málaga. Nos enteramos de que en Málaga no llueve en ese momento. Pero como el pronóstico dice que lloverá, en Madrid se empeñan y nos vamos a Málaga. Tras dos horas y media de viaje, nos encontramos con un hermoso sol en un cielo completamente despejado.

Conclusión: Quizá no sea positiva la obsesiva búsqueda de lo nuevo. Por otro lado, nosotros fuimos a Málaga porque se nos ordenó. Éramos simples asalariados. Me viene a la cabeza una frase: conseguir una noticia que la realidad no me estropee. Pero esta vez la realidad estropeó la noticia. La realidad no puede “crearse”aunque muchos periodistas lo intentan.

-Pero hay esperanza. Hablé antes del “individuo que desempeña la profesión periodística”. Lo explicaré con una última anécdota.

Trabajaba en la COPE, la radio de la Iglesia. Cubría una rueda de prensa de una asociación juvenil que presentaba una campaña a favor del preservativo. Mi jefe (otro jefe) de entonces había desarrollado una personalidad de tal carácter en aquella redacción que no había ningún problema para hablar del aborto o del preservativo en una emisora dependiente de la Conferencia Episcopal. Me encuentro con que el lema de la campaña es :”Sin preservativo, no jodas”. Informamos de la noticia en la radio sin ningún problema.

Al salir del estudio, en la redacción, le comento a mi jefe:

-Pues les iba a preguntar a esta gente si no les parecía un poco soez ese lema: “Sin preservativos, no jodas”.

-¿Y no se lo preguntaste?

-No.

-¿Por qué?

-Pues porque iban a decir: “Ya está éste tocando las narices porque es de la COPE…”

Mi jefe se enfadó conmigo. Empezó a chillarme brutalmente y me dijo que le había decepcionado como periodista. Me dijo que un periodista hacía las preguntas que él entendía que debía hacer, olvidándose del medio al que pertenecía. Y me dijo lo más importante, palabras que nunca olvidaré:

-Ramón, tú no eres de la COPE. Tú eres de tu padre y de tu madre.

Estaba enfadadísimo. No dejaba de gritar y de repetírmelo.

-No se te olvide: tú eres de tu padre y de tu madre.

Es decir, un periodista por muy pobre asalariado que sea, por muchas presiones que reciba, por muchas consignas, prisas, agobios e intereses que le rodeen, por mucha presión de un mundo obsesionado por lo comercial y por lo espectacular, un periodista siempre debe saber que él no pertenece a nadie, es decir “debe ejercer lo que le dicta su conciencia” tal y como sostenían Kovach y Rosenstiel .

Yo confío en la persona que está detrás del periodista, en su autenticidad, en su honestidad y en su lucha utópica por construir un mundo mejor.

Es cierto que el planteamiento es excesivamente individualista y que no deben despreciarse iniciativas muy válidas como el mencionado “periodismo cívico” o el impulso de códigos deontológicos que limiten ciertos abusos.

Lo de “un mundo mejor” suena ingenuo, pero me remito de nuevo al artículo de Cebrián cuando habla del caso Watergate:

“Al fin y al cabo el éxito del Washington Post , su contribución a un cambio de rumbo en la historia política de la humanidad, se debe sobre todo a la perspicacia y la persistencia profesional de un reportero dedicado a la información local con buenos contactos con la comisaría de turno”.

Puede por tanto que la solución esté en las personas y en su honestidad en el oficio del día a día.

BIBLIOGRAFÍA

-Cebrián, J.L. El oficio de periodista. Artículo publicado en EL PAÍS (17-6-02).

-Colombo,F. (1998) Últimas noticias sobre el periodismo.

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