El periodismo como construcción de la realidad

Periodista, escritor y profesor. Nació en Madrid en 1963. Es Doctor y Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad ejerce como profesor de Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Como investigador, es autor de varios libros y documentales sobre actualidad política, comunicación y cultura.


RESUMEN
El periodista es el primer profesional que interpreta la realidad y que le da forma a través de los medios de comunicación. Es el encargado de ofrecer la primera representación del mundo que luego trasciende a la sociedad. Posteriormente, historiadores y estudiosos acuden a la prensa y a los medios de comunicación para conocer cómo fueron los hechos que sucedieron alguna vez narrados por un profesional de la información.
ABSTRACT
The journalist is the first professional who interprets the reality and who gives him form across the mass media. He is the manager of offering the first representation of the world that then comes out of the company. Later, historians and experts come to the press and to the mass media to know how they were the facts that happened at some time narrated by a professional of the information.

Hechos, sucesos, acontecimientos, noticias
Suceso y noticia
Todos los días, en la vida normal, se suceden los hechos y los sucesos. Pero no todos ellos alcanzan la categoría de noticia todos los días. Para determinar si un hecho o un suceso cualquiera es susceptible de convertirse en noticia hay que situarlo en el mapa de los acontecimientos de ese día, valorarlo y decidir si merece el honor de publicarse o no.
Por tanto, cada día cambian los criterios para decidir si un hecho o un suceso puede llegar a ser noticia o no. Dependerá del momento, de si hay más o menos hechos importantes que destacar y del carácter mismo de dichos hechos. Esto es, hay que decidir si los sucesos que tenemos un día entre manos constituyen acontecimientos susceptibles de convertirse en noticia o no.
Como afirma el profesor Gomis1, todos los días, en las redacciones periodísticas se desecha información que, de haber llegado al estatuto de noticia habría sido considerada y comentada como tal en tertulias y reuniones. En este sentido, cabe observar que los fines de semana los diarios suelen ofrecer noticias con una carga más baja de información que las publicadas durante la semana. Muchos acontecimientos que aparecen como noticia un domingo no alcanzarían ese estatuto cualquier otro día de la semana. Y es que la tensión y las referencias informativas durante el fin de semana suelen descender y por ello es frecuente que los periódicos echen mano de reportajes enlatados, menos relacionados con la actualidad y más identificados con el ocio y el entretenimiento. Hay menos noticias y por lo tanto hay que bajar el listón de lo que normalmente se entiende por un acontecimiento con posibilidades de convertirse en noticia.
1Gomis, Lorenzo. Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente . Ed. Piados. Barcelona, 1991.
El acontecimiento
La noción de acontecimiento tiene que ver con el lugar que ocupa un hecho o un suceso en el mapa de los hechos y sucesos del día. Un acontecimiento es todo aquello que destaca sobre el fondo homogéneo de la realidad. Todo lo que rompe la normalidad, todo lo que representa una diferencia respecto al tono uniforme de lo que ocurre cada día. Para detectar un acontecimiento es útil analizar sus efectos en el tiempo y en el espacio. Cuándo ha ocurrido, dónde ha ocurrido, a quién afecta, qué consecuencias puede tener, etc. El acontecimiento sólo cobra sentido en una serie, y en relación con los sujetos sociales (Rodrigo Alsina, 1996)2. Esto quiere decir que un día en el que han ocurrido cosas con una clasificación media de 10, los acontecimientos con una calificación de 8 pueden quedarse fuera del periódico, aunque cualquier otro día podrían incluso abrir la edición, si el resto de las noticias sólo alcanzan una media de 7.
Existe una tipología de los acontecimientos, en función de sus posibilidades para convertirse en noticia. Esta clasificación entiende que hay acontecimientos que siempre deben convertirse en noticia, otros que seguramente se convertirán en noticia, otros acontecimientos que nunca serán noticia, y otros acontecimientos que pueden convertirse en noticia.
La profesora Montse Mera Fernández ha profundizado en esta cuestión3:
1. Acontecimientos que siempre deben convertirse en noticia:
Siguiendo el criterio de Auclair4, Mera distingue entre los acontecimientos que afectan a la esfera pública (los que conciernen a toda la sociedad, pasan a la historia y es importante saber cuándo ocurren), y los que afectan a la esfera privada.
Los primeros suponen un cambio en el cuerpo social y se inscriben en una continuidad histórica. Por ejemplo, la reunión celebrada durante los meses de noviembre y diciembre de 2001 en Bonn, en la que se decidió la composición del primer gobierno de Afganistán tras la caída del régimen talibán, sería un hecho de carácter histórico merecedor de alcanzar la categoría de noticia. Se trata de un acontecimiento que debe convertirse en noticia por su alcance histórico. Pero las declaraciones de Sharon, en octubre de 2003, sobre su intención de golpear al enemigo donde y como quiera, también son de obligada publicación, porque sus palabras representan una seria amenaza para países como Siria o Líbano, cuyas fronteras se reforzaron a raíz de estas amenazas y tras los ataques de Israel a esos países en busca de terroristas. Esas declaraciones, además, tienen un alcance mundial, debido a las repercusiones políticas, militares y sociales que conllevan. Se trata de unas declaraciones cuyas consecuencias pueden afectar a muchas personas, en varios lugares calientes del planeta y que pueden tener consecuencias en el incremento de la tensión internacional. Por ello, El País abrió con esa información el 8 de octubre de 2003.
Los acontecimientos relativos a la esfera privada, que afectan a personas privadas, son hechos contingentes que podrían haberse producido tanto ayer como hoy y no pasan a formar parte de la historia, pero que resultan relevantes debido a su carácter perturbador de la monotonía diaria.
2Rodrigo Alsina, Miguel. La construcción de la noticia. Ed. Paidós. Barcelona, 1996.
3Mera Fernández, Montse. El 11 de septiembre ¿una catarsis colectiva? En “Estudios del mensaje informativo”, nº 8. UCM. Madrid, 2002.
4Auclair, Georges: Le Maná Quotidien,, structures et fonctions de la chroniquedes faits divers. Editions Anthropos. Paris, 1982.
La muerte de un seguidor del Deportivo de la Coruña en una pelea con hinchas del Compostela en un partido de Copa en octubre de 2003 constituye uno de esos acontecimientos, que trascendió las páginas deportivas y se convirtió en una noticia de primera, al convertirse en un indicio de violencia extrema que estaba empezando a extenderse en el mundo del fútbol, como reflejo de lo que ya había sucedido en Italia y otros países.
Bechelloni5 entiende que este tipo de acontecimientos son los hechos excepcionales, que rompen la normalidad y se pueden considerar como hechos-ruptura o noticias-ruptura, merecedoras de atención por parte de los periódicos. En esta categoría entrarían también, por ejemplo, cualquier atentado terrorista, accidente o catástrofe natural.
2. Acontecimientos que seguramente se convertirán en noticia:
Son aquellos hechos que han sido realizados precisamente para ser noticia. Son los que Bechelloni denomina hechos-noticia. En estos casos, los hechos se imponen al periodista, al estar destinados por su propia naturaleza a convertirse en noticia. Furio Colombo define estos hechos como “noticias promoción”, y en definitiva se trata de ese tipo de eventos organizados por empresas o productoras de cine con el fin de promover un producto determinado o una película, convirtiendo su estreno en un desfile de estrellas para que inmediatamente aparezca en la prensa una mención sobre el particular.
3. Acontecimientos que nunca serán noticia:
Son los que Fishman6 denomina “no-sucedidos” (no events). Son acontecimientos que podrían ser noticia pero que por falta de la atención necesaria de los periodistas no llegan a ser ni siquiera considerados debido a que la atención mediática suele estar en otros asuntos.
4. Acontecimientos que pueden convertirse en noticia:
De acuerdo con la idea de Auclair sobre los hechos que afectan a personas privadas, se puede hablar de hechos que afectan a personas conocidas. En este caso no es tan importante el hecho como la persona que lo vive. Y por otra parte, hay hechos extraordinarios que afectan a personas que no son populares. En este caso, el hecho extraordinario podría elevar a la categoría de noticia lo que le pueda suceder a un ciudadano normal.
El periodismo como construcción de la realidad
La noticia es la divulgación de un suceso, y muchos manuales de periodismo identifican esta actividad con la de idea de “construcción de la realidad”, esto es, como “construcción de lo que ha sucedido”. Hace unos años, Ted Turner, propietario y presidente de la cadena de TV CNN (Cable Network News) definió el concepto de noticia como “lo que está sucediendo”. Turner creyó tanto en esa idea que la convirtió en el slogan de su cadena de televisión por cable y en su actividad principal, contando lo que sucede durante las veinticuatro horas del día mediante la transmisión de noticias a todo el planeta.
5Ref. en Rodrigo Alsina, Miguel. La construcción de la noticia. Ed. Paidós. Barcelona, 1996
6Fishman, Mark: La fabricación de la noticia. Tres Tiempos. Buenos Aires, 1983.
Esta visión del periodismo como “construcción de la realidad” se basa en la idea de que la noticia es “la particular construcción del discurso de la información que narra eventos factuales generalmente públicos” (Escudero, 1996)7.
Gomis entiende la noticia como “imagen del presente social” (Gomis, 1991). Van Dijk añade a esta perspectiva la idea de que la realidad sería en sí misma “la nueva información tal como la proporcionan los medios y tal como la expresan los informes periodísticos” (1990)8.
La información y la forma en la que aparece ante los ojos del lector es un reflejo de la realidad que al final se convierte en la realidad misma. Lo que no aparece en los medios no existe. Sólo parece importante, e incluso real, lo que aparece en publicado en los medios.
Una anécdota televisiva explica este fenómeno. Un periodista del llamado “mundo del corazón”defendió a uñas y dientes la veracidad de una información en un programa de televisión. La información en cuestión no tenía ni pies ni cabeza. Su contenido lo habían desmentido sus protagonistas y varios testigos cercanos al asunto. Pero el periodista insistió, y como máximo argumento para demostrar la fiabilidad de su información, exclamó: “¡Pero cómo no va a ser verdad si mi revista lo ha publicado en primera página!”. Lo publicado en una revista, de pronto, se cuela en la conciencia colectiva como algo real, por el mero hecho de haber sido publicado, aunque la realidad sea otra.
Estos fenómenos representan una perversión que habría que evitar, pero explica hasta qué punto la realidad se confunde con lo que se llega o no a publicar.
Noticias duras y noticias blandas
Ésta es una manera inicial de clasificar la información en función del tipo de exigencias que conlleva el tratamiento de las distintas realidades que conforman el espectro social.
Las secciones que manejan noticias “duras” son aquellas que informan sobre asuntos en continuo desarrollo (locales, nacionales, internacionales, deportes, etc.). Son las últimas en cerrar con el fin de poder actualizarlas hasta el último momento. Este tipo de informaciones exige que el periodista esté permanentemente conectado a la actualidad.
Las secciones que contienen noticias “blandas” no requieren una actualización continua (entretenimiento, modas, gastronomía, estilo de vida, etc.). Su tempo informativo es distinto. Se pueden ir cerrando a lo largo del día, sin necesidad de esperar a ver qué sucede a última hora.
La consideración de las noticias como duras o blandas influye en la forma de construir el periódico, ya que las blandas se empezarán a imprimir en horarios tempranos del día y las duras se reservarán para comenzar a imprimirse a última hora, aprovechando al máximo la capacidad productiva de las rotativas.
Según el interés que despierten las noticias en la sociedad, éstas pueden dividirse en dos grandes grupos, que coinciden con la distinción que acabamos de realizar de noticias duras y
blandas.
Las noticias de interés público, de acuerdo con el criterio de Warren9, pueden resultar atractivas o no, pero suelen ser noticias de carácter político y económico, y se consideran noticias duras porque son importantes para los seres humanos.
7Escudero, Lucrecia. Malvinas, el gran relato. Gedisa. Barcelona, 1996.
8Van Dijk, Teun. La noticia como discurso. Comprensión, estructura y producción de la información. Paidós. Barcelona, 1990.
9Warren, Carl. Géneros periodísticos informativos. ATE, Barcelona, 1975.
Otra cosa son las noticias de interés del público. Son aquellas que, por su contenido humano, logran captar la atención de la audiencia. Se consideran noticias blandas porque tratan de la vida de los seres humanos.
Hay que considerar también la posibilidad de que determinadas noticias duras se camuflen como noticias blandas, y viceversa, con la intención de convertir en mero entretenimiento lo que ya de por sí es un drama duro de primera página. Esto sucedió con la tragedia del 11 de septiembre, cuando los periódicos y las cadenas de televisión, para mantener el interés del público, acabaron convirtiendo aquel acontecimiento en un mero asunto de entretenimiento.
La representación social de los Medios de Comunicación de Masas
La información no es más que el reflejo de la realidad. La forma de clasificar las noticias contribuye igualmente a conformar esta representación de la realidad. Los medios ordenan las noticias por secciones en función del interés o la especialización sectorial de los lectores –política nacional, sociedad o economía… –, como si se tratara de convenciones que permiten al lector realizar determinados recorridos por la realidad.
Las actividades de las instituciones públicas coinciden, de este modo, casi a la perfección con las áreas en que se organiza la tarea gubernamental en los periódicos. Los medios de comunicación ofrecen una representación de la sociedad sobre la que informan. Por ello, la política nacional e internacional aparece en lugar destacado en los periódicos, de acuerdo con el ritmo de los acontecimientos que marcan las propias instituciones y la economía.
La sección de sociedad incluye muchos de los problemas que padece la sociedad real. Pueden estar relacionados con la salud, la educación o el medio ambiente puede tener un carácter demasiado generalista, como un cajón de sastre donde todo cabe. Sin embargo, en los últimos años, el área de sociedad ha ido jerarquizando sus contenidos, clasificando en su interior numerosos asuntos que dan idea del dinamismo con el que se desenvuelve hoy día una sociedad moderna.
El área de sociedad ha crecido en los últimos años tanto como lo ha hecho la sociedad real, en detrimento de secciones tradicionales como la de política. Stella Martini afirma que “se trata del efecto de varios fenómenos rnacroestructurales: pérdida de credibilidad de los sistemas políticos y caída de los grandes relatos explicadores de la realidad; reformulación del Estado-nación con la desaparición de su función protectora del bienestar; creciente protagonismo de la sociedad civil y aparición de nuevas agendas de problemas tanto globales corno locales”10.
Martini explica que estas zonas de interés general incluyen problemáticas “cercanas”, en términos geográficos y de interés, y de fuerte impacto en la vida cotidiana, y que es una forma de clasificar todo aquello que interesaría más de cerca al individuo común, por fuera de las agendas programáticas de las instituciones del Estado y del mundo empresarial.
En la sección de sociedad es donde aparecen las informaciones de interés humano y las notas de color que al final resultan más creíbles y cercanas al lector, que acaba identificando su propia experiencia con la información.
Hay informaciones que podríamos llamar cruzadas, ya que su contenido podría encajar en una o en varias secciones a la vez. Esto se debe a que hay noticias que atraviesan diferentes ámbitos, ya sean políticos, sociales, económicos, o locales, nacionales e internacional.
10Martini, Stella. Periodismo, noticia y noticiabilidad. Norma. Buenos Aires. 2000.
Martini señala los conflictos interculturales, las migraciones forzadas y ciertos procesos globales con pretensiones de universalismo como fenómenos típicos de esta dificultad a la hora de clasificarlos en una sección determinada. Muchas publicaciones resuelven el problema ubicando la información de acuerdo con el lugar geográfico donde se ha producido para evitar otras referencias de carácter estructural.
La clasificación de la realidad en los periódicos entraña otros problemas, y entre ellos destaca el hecho de que cada día surgen nuevas tendencias sociales o de comportamiento que los periódicos deben interpretar.
Hay datos que inducen a proyectar tendencias. Uno de estos datos, frío pero importante, es el del paro registrado que el Gobierno divulga cada mes. Se trata en este caso de un dato estructural de la economía que permite prever conflictos sociales o cambios en la forma de vida de una población.
Existe otro tipo de asuntos susceptibles de convertirse en series, que los periódicos explotan aportando explicaciones complementarias a los datos que ofrecen por ejemplo, determinados informes sobre migraciones u ocupación de las poblaciones.
Las nuevas tendencias o nuevos problemas (new issues) en las agendas públicas se convierten en temas diferentes a los que venían llenando los periódicos hasta ahora, dando lugar a nuevas secciones. La ciudad como tema principal, la seguridad, el tráfico, la calidad de vida, la ecología, o asuntos como la violencia de género, el feminismo, el acoso sexual, el aborto, y la planificación familiar se están afianzando en los periódicos de hoy día en forma de secciones fijas a las que se dedica cada vez más espacio y de manera cada vez más regular, como una constante en los contenidos de la prensa actual.

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