Algunas referencias religiosas en Casino y El Cabo del Miedo, de Martin Scorsese

Escritor, periodista y profesor. Nació en Sevilla en 1968. Es Doctor en Comunicación por la Universidad de Salamanca y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es docente en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es especialista en cine y autor de varios libros, entre ellos estudios dedicados a directores como Woody Allen o Ingmar Bergman. Ha dirigido también varios largometrajes.


RESUMEN
Magia, música, asesinos y violadores constituyen un inquietante telón de fondo en películas de distintos maestros del cine. Analizamos aquí su presencia en dos de ellas: Casino y El cabo del miedo
ABSTRACT
Magic, music, assassins and rapists constitute a worrying backdrop in movies of different teachers of the cinema. We analyze here his presence in two of them: Casino and Cape of Good Hope of the fear

Casino (1995), nos cuenta una típica historia de mafiosos al estilo de Martín Scorsese, pero esta vez centrado en el mundo de Las Vegas de los años sesenta y setenta.

El planteamiento del film queda fijado desde los títulos de crédito de Saul Bass, acompañados por la música de La Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach.

La secuencia de los títulos de crédito, posterior a la inicial del atentado, nos remite al mito de Lucifer, el Angel de la Luz, el preferido de Dios que es finalmente expulsado del cielo y arrojado al infierno. Observamos las llamas infernales provocadas por la explosión del coche así como el cuerpo del protagonista, Sam Roshtein (De Niro), volando por los aires.

Inmediatamente, los títulos siguen con otras luces, pero esta vez son las luces de los casinos de Las Vegas, las luces del Paraíso de juego y riqueza que fue para algunos aquella ciudad durante los sesenta y los setenta. Las Vegas estaba dominada por los sindicatos de camioneros y la mafia se interesó rápidamente por esta ciudad como lugar ideal para el blanqueo de dinero. De esa manera, algunos prosperaron rápidamente como el propio Roshtein, cuyo cuerpo volando por los aires vuelve a superponerse a las luces de los casinos.

De fondo, la música de Bach, correspondiente al Coro final titulado Con lágrimas en los ojos nos postramos. Se trata de un lamento grandioso . La Pasión es música que  refleja una inmensa tristeza por la muerte de Cristo, pero a la vez exige un gran aparato musical para ser interpretada: un coro mixto, otro de niños, un órgano, dos orquestas barrocas y siete solistas.
Según Karl Geiringer, estamos también ante un lamento “delicado”, una nostálgica canción de cuna que expresa la idea de que el final también significa otro comienzo: muerte y resurrección, pecado y expiación. Se establece una perfecta adecuación entre imagen y música, y no hay nada forzado aunque se mezclen dos mitos religiosos opuestos, en el fondo muy relacionados: la caída de Lucifer y la  Pasión y Muerte de Cristo. En cualquier caso se nos insinúa la caída de un imperio, la decadencia de algo grandioso.

El significado religioso y contradictorio sigue presente en las siguientes palabras de Roshtein:

“Era tan endemoniadamente bueno que me gané el Paraíso en la tierra”.

La música de Bach vuelve a aparecer al final de la película, mientras vemos como son derribados varios edificios de Las Vegas a mediados de los ochenta. La ciudad se convierte en “Disneylandia”. Los mafiosos se van y aparecen las multinacionales del entretenimiento para toda la familia. Roshtein no murió en el atentado. Sobrevivió, pero es un ángel arrojado del Paraíso. Sólo le queda la melancolía y cierta tranquila desolación, reflejada con otra música de corte clásico, la del compositor francés George Delerue compuesta para El Desprecio de Godard. Y ahí acaba el film.

Elementos opuestos y religiosos también contiene la presentación de EL CABO DEL MIEDO (1991),  del mismo Scorsese. Un monólogo breve y algo insulso, pero muy bien interpretado por Juliette Lewis nos introduce a la trama, pero lo que dice no deja de tener sentido:

“La magia termina e irrumpe la vida real”.

La realidad se llama Max Cady (De nuevo De Niro), un asesino y violador que está a punto de salir de la cárcel, a la que fue a parar por culpa de su propio abogado, que decidió ocultar pruebas atenuantes para su cliente, al comprobar la brutalidad de su crimen. Ahora el momento de la venganza se acerca. En la celda de Cady vemos una foto de Stalin que remite al “Hombre de Acero” de la Revolución de Octubre: Stalin fue una figura  revolucionaria y liberadora para muchos, que en realidad ocultaba un poder opresor y casi demoníaco para otros.

Scorsese, refiriéndose a esta secuencia  habla también de Nietzsche y del “superhombre”. El filósofo mantenía que si el hombre se conduce de una forma demasiado humana, si no busca la verdad más que para hacer el bien, no descubrirá absolutamente nada. Cady es por tanto un asesino “reforzado” teóricamente, pero no por ello deja de ser un criminal por muchos libros que haya leído.

Cady es también un “ángel exterminador”, un ángel justiciero que se prepara para la hora de la venganza y de la justicia tal y como podemos leer en los tatuajes de su espalda. A la vez se siente un mártir. Es una víctima, maltratada por el sistema judicial, y una estampa de San Felipe de Jesús, santo mexicano empalado y crucificado en Japón, aparece al lado de la foto demoníaca de Stalin.

De nuevo, por tanto, referencias religiosas opuestas, y esta vez con elementos metafísicos y filosóficos sobre la búsqueda del saber y la verdad. En cualquier caso, Cady, al salir de la cárcel dice que ya ha leído sus libros, que ya “no los necesita”. En efecto: es el momento de actuar y cuando comienza, en realidad, la película.

BIBLIOGRAFÍA

GEIRINGER, Karl: Johan Sebastian Bach.  Verlag C.H. Beck, Munich, 1972.

NEHAMAS, Alexander: Nietzsche. La Vida como Literatura. Turner-Fondo de Cultura Económica. Madrid, 1985

NIETZSCHE, Friedrich: Más allá del bien y del mal/La Genealogía de la Moral. Biblioteca de Grandes Pensadores. Madrid, 2000.

SALA, Ángel: Martin Scorsese. Laperversión del clasicismo. Biblioteca de Cine. Madrid, 1998.

SCORSESE, Martin: Mis placeres de cinéfilo. Paidós, Barcelona, 2000

THOMPSON, David y Christie, Ian: Martin Scorsese por Martin Scorsese. Alba Editorial. Barcelona, 1999.

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